Los maravillosos 4 años

No puedo estar más sorprendida de todo lo que un niño de 4 años puede llegar a aprender. Para mí, esta etapa es deliciosamente disfrutable porque saben el concepto del amor, repiten lo que dices y haces (ups!), devoran información como si fueran procesadores Mac, saben distinguir sus emociones, corren y ríen sin cesar, dicen cosas y palabras graciosas, en resumen, son una máquina de sorpresas increíbles.

Pero también, en algunos niños, sigue la etapa de los desbordes emocionales (también llamados berrinches). Seguimos con el aprendizaje de la autoregulación porque mi retoño es bien desafiante y cuando algo no le parece lo dice.

Por ese lado me parece muy bien que diga lo que piensa y que nos cuestione, que no se quede con lo primero que le decimos. Pero por otro lado, se molesta de todo, es como una chinampina que explota rápido.

No les voy a mentir, a veces me enoja que se enoje y terminamos todos enojados (no es nada coherente) pero hay algo que tengo claro, debo ser yo y papá quienes mantengan la calma (aunque a veces cueste). No lo voy a regañar porque se enojó, pero sí buscamos alternativas para solucionar el problema que lo hizo enojar.

Le decimos que el enojo no es malo, es un sentimiento tan válido como los demás: la felicidad, la tristeza, el miedo; pero que su coraje no se quede tanto tiempo en él y que tampoco le haga daño ni a él ni a los demás.

Su temperamento es muy desbordante para todo, para reír, para llorar, para enojarse para amar. Nos gusta que sea así pues no encontramos ningún problema que necesite focalización (excepto la socialización con sus pares), es decir, está creciendo como un niño que sabe lo que quiere y sabe decirlo. Dice NO cuando no quiere, dice SÍ cuando así es.

En casa hay límites y reglas y la verdad es que las sabe y las comprende, y aunque sigue habiendo ocasiones que hace berrinche porque esta vez no le compramos un huevo kinder sorpresa 🙄, no se tira al suelo ni grita, ni destruye cosas, sí llora, lo quiere, lo repite, hasta que se calma y entiende que a veces sí y a veces no.

La otra vez en el supermercado quiso una chuchería que ya tenía en casa, bueno pues ahí estuvimos como 20 minutos tratando de negociar con él, la cosa es que yo me puse a su altura, jamás le hablé mal, ni fuerte, ni autoritario, le decía que buscáramos una solución, y aunque a veces se tapa los oídos porque no le gustan los sermones (a nadie), esta vez me escuchó y al final soltó el llanto de tristeza, no de enojo y finalizó todo. Cuando eso sucede, lo abrazo y le digo que aquí está mami.

Preguntenme si es cansado, pues sí lo es, pero prefiero eso a que mi hijo no sepa cómo pedir ayuda, que no sepa cómo resolver lo que le pasa.

Me felicité porque también me autoregulé.

Su amor por los dinosaurios

Por otro lado, él es un niño que aprende muy rápido y de todo. Ahora está mega interesadisimo en los dinosaurios y los periodos en que vivieron. Le hemos comprado varios libros con el objetivo de seguir alimentando su gusto y su conocimiento.

Puede ser que más adelante esa obsesión comience a bajar de intensidad, pero creo que cuando un niño tiene interés en algo y puede concentrarse en aprenderlo, podemos darle un impulso con herramientas que desarrollen la creatividad y la habilidad que han puesto en ello.

Para mí, los maravillosos 4 años han sido exquisitos de disfrutar, a esa edad ya no son bebés, son niños intensos con deseos de aprender de todo, de hacerlo por ellos mismos, ah! porque se comienzan a hacer independientes, todo quieren hacerlo aunque aquello represente un gran desafío. Justo ahí está lo enriquecedor! que podemos darle la oportunidad de hacerlo con sus manos, con su cuerpo y su mente. Con mucho cuidado y observación del adulto, podemos dejar que ellos lo hagan, lo experimenten, que prueben y cometan errores;  tratar de hacer todo por ellos por prisa o porque no queremos que ensucien, solo causara una falta de confianza de nosotros hacia ellos y falta de autoestima por su parte.

Podría aventarme un pergamino entero sobre todo lo que he visto desarrollar en mi hijo, y me gustaría seguir haciendo posts de esto pues es súper interesante como es el cerebro del niño. Por ahora, termino diciendo que cada etapa requiere de sus propios desafíos y su gozo, y esta tiene todos los elementos para crecer como padres reconociendo que cometemos errores pero estamos dispuestos a adentrarnos a un mundo lleno de retos donde la meta final, es la salud emocional de nuestros hijos.

 

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