El proceso de dejar el pañal: te lo cuento todo

Todas las mamás nos emocionamos cuando imaginamos a nuestros peques yendo al baño por sí solos. Pero jamás nos detenemos a pensar en cuál será el mejor proceso para que esta etapa se dé de la manera más natural posible. Tampoco nos imaginamos lo agotador y frustrante que puede llegar a ser, hasta que estamos aquí. Ya había escrito un post acerca de esto pero ahora toca turno de contarles el lado honesto.

El proceso de dejar el pañal, no ha sido fácil, pero en la maternidad ¡nada lo es!

Aún estamos en el camino. Ya llevamos un 70{73103a2b229a4062553996070879afbe94645995a56da811b1425606b2d7d7f7} avanzado; el otro 30{73103a2b229a4062553996070879afbe94645995a56da811b1425606b2d7d7f7} es cosa de tiempo. No fue perfecto, pero fue y punto. ¿Pero por qué debe ser perfecto el proceso de dejar el pañal? Les confieso que para mí, algunas veces se tornó estresante, pero eso fue por mi total culpa. Sí, lo confieso con la frente en alto y un poco de sentimiento.

Ahora estoy más tranquila pues aprendí que no tengo prisa, ni él tampoco. Ya pasamos del “ya se hizo en los calzoncitos” al “ya hizo en el retrete”. A veces avisa, pero quiere ir solo, no necesita mi ayuda pues no la pide y cuando la ofrezco no la quiere, así que dejo que lo haga como a él le parece. Eso en casa; fuera, es otra cosa, pero tiempo al tiempo.

El proceso de dejar el pañal

Llevamos 4 meses aproximadamente y contando, porque como les digo, aún falta ese porcentaje que se dará con el tiempo. Puede ser mañana o en un año más, no lo sé. Así que cuando leo que hay algunos “expertos” que dicen que puedes enseñar a un peque a ir al baño en una semana, me quiero morir.

Por favor, si alguien enseñó a sus hijos al ir a baño en una semana, díganme cómo lo hicieron, no para hacerlo, sino para conocer su experiencia. Sin embargo, lo gritaré a los 4 vientos: a mi parecer, eso no sigue los procesos naturales del pequeño, ni respeta su tranquilidad. Eso es a mi modo de crianza.

Continuando con el tema, creo que nadie le pregunta a una madre cómo ha sido su proceso interno. Yo a veces lloraba con mi marido porque cuando llevábamos avances, nuevamente pipí-popó encima al acabar de bañarlo o cuando recién lo había llevado a su nica. Porque enseñar a un peque a ir al baño, mientras hay que lavar, hacer de comer, lavar platos, bañarme, vestirme, etc, no es pan comido. Todo eso es parte de, de un gran e importante avance para un pequeño ser humano, de la maternidad, de madurar como mamá; y para mí, el llorar, también fue parte de.

Aunque me preparé mentalmente, hubo ocasiones en las regresamos al pañal porque se le hacía fastidioso, así que nos tomábamos un par de semanas libres. Luego él se volvía a quitar el pañal y entonces era hora de retomar. Siempre lo seguí, nunca presioné.

¿Por qué les digo que fue mi culpa sentirme estresada? Porque inconscientemente, dejé que la presión social tomara acción. Aunque me importaba poco lo que escuchara de algunas personas, de todas maneras me quedaba esa sensación de si lo estaré haciendo bien, y una mamá como yo, con la buena intención pero el poco conocimiento de maternidad (llámese madre primeriza) hizo que la jugada se volteara en mi contra. Por eso les escribo esto, por si alguna de ustedes está pasando por lo mismo quizás les ayude un poco a ver que no están solas, ni las únicas pasando por esto.

¿Ayudan los calzones entrenadores? A mi parecer sí. Pero ojo, no quiere decir que sean el sustituto de los calzones de tela. Son un apoyo, pero nada más. Mateo siente que es igual a un pañal y se hace pipí en ellos, en cambio, cuando trae calzoncito de tela, avisa. Nosotros usamos los entrenadores cuando vamos a salir y para la noche. Son prácticos para papá y mamá, pues son muy fáciles de quitar, bajar y subir. Pero no sé si todos los peques se adapten a ellos, es cosa de cada familia.

Finalmente pasó. Aquel día en que solito avisó y se sentó en su nica, fue glorioso. Aunque avisaba sin tener ganas de hacer, íbamos juntos. Es natural que al darse cuenta que pueden hacer en el baño, todo el día quieran ir. Eso es muy divertido y asombroso.

¿Qué hacer con los comentarios de otras personas? Ignoralos si eso te hace bien.

“Mi hija al año ya no usaba pañal” “Ya va siendo hora porque yo les quité el pañal antes del año” “Y cuándo se lo quitarás” “¡Tiene 2 años y todavía usa pañal!” “Eso es de ser madres flojas” Bla, blaa, blaaaa.

Les digo una cosa, siempre habrá comentarios o consejos que nadie pidió para todo lo que una madre decida hacer con sus hijos, incluso si de enseñarles a ir al baño en una semana, se trata. Pero también les digo otra cosa: tú sabes lo que es mejor para tu familia. Punto.

Ya les contaré el desenlace cuando estemos totalmente libres de calzones entrenadores. Eso no sé cuando será, pero lo que sí sé es que no conozco a ningún adulto que se haga pipí en los pantalones (a no ser que tenga alguna enfermedad o condición), mientras tanto, ¿cuál es el afán? El proceso completo se dará, cuando se tenga que dar.

Créditos de la imagen: potty training app

 

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