Soy la señora y lo acepto

Señora con s de soy mujer, con s de me siento sexy, con s de soy mamá y me encanta.

Y es que la palabra “señora”, por lo menos en la cultura latinoamericana, es casi sinónimo de “tu vida se ha acabado”. Es que de inmediato alguien nos dice: “pase por acá señora”, “buen día señora”, brincamos como chinampinas y casi le lanzamos rayos láser al pobre inocente que nos lo dijo.

Una frase típica acá en México, que dicen algunas mujeres cuando alguien las llama así es: ¿señora? ¿pues dónde me viste los hijos?, como si tener hijos fuera el acabose de una mujer, o como si para ser señora, forzosamente debemos tenerlos. Pero me confieso, yo era así. A mí me llegaban decir señora, y casi me entripaba y pensaba: “pues de cuántos años me veo”, como si para ser señora necesitamos cumplir cierta cantidad de años.

Al convertirme en madre, aún me llamaban señora y no me quedaba más remedio que aceptarlo. Pero ahora, entiendo que es una palabra maravillosa, es parte de la experiencia que nos da la vida, y más aún, ahora que soy mamá, que tengo una familia, y una casa que administrar.

Pero sigo siendo una mujer con sueños, a la que le apasionan las mismas cosas y otras nuevas, a la que le encanta ver películas de terror, a la que le fascina la moda y el maquillaje, a la que le gusta perfumarse, la que se siente sexy. Porque ser mamá no está peleado con la sensualidad. Mi cuerpo ha cambiado pero mi sensualidad, no. Claro que hay días en los que ni me quiero ver al espejo, pero hay otros días en los que el espejo y yo, somos uno mismo.

Bueno, la cosa en cuestión es que parece ser que la palabra “señora”, es muy diferente de la palabra “señorita”. La primera a veces hasta se usa en tono despectivo, como queriendo ofender, y la segunda, se pronuncia con tono suave, casi virginal, decente, de buenos modales y “fuckable”. Esto tiene que ver con una cultura machista que impera en América Latina, pero esto da para otro tema. El punto es que a mí, personalmente, me sienta bien ser “señora”, me queda el saco y no me martiriza, pues esta palabra va mucho más allá de todas las connotaciones posibles, tiene que ver con la plenitud que estoy sintiendo a mis escasos 33 años y las increíbles ganas de seguir respirando. Tiene que ver con la maravillosa experiencia de estar criando a un hijo lleno de vida, y ser esposa, mujer, amiga y más.

No me gustan las etiquetas pero si de ser señora se trata, lo soy. Yo creo que es una palabra muy estigmatizada, nada más que eso.

 

2 Comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s