¿Ser buena madre significa saber cocinar?

A ver, primero creo que debo replantear la pregunta. ¿Ser buena madre significa que me deba gustar la cocina? No es que no sepa, es que no me gusta. Ahora sí, comenzando con este post, me di cuenta que pareciera que la etiqueta de “ser buena madre”, encierra todo un arsenal de requisitos, actividades y habilidades que todas las madres “deberíamos” tener para ser la mejor mamá del mundo. Saber cocinar, entre otras, parece ser una de las habilidades cruciales que “toda mujer debe tener”. Lo encierro entre paréntesis porque realmente me parece un arcaísmo que muchas personas en esta sociedad, sigan viendo con malos ojos a una madre que no sabe o no le gusta cocinar, como es mi caso. A mí, honestamente, no me gusta la cocina. No es de mis placeres de la vida. La verdad es que si por mí fuera, pediría comida siempre o tendría a alguien fijo que me cocinara. No me gusta y punto. Pero eso no significa que no lo haga, ni que de a ratos lo disfrute. Hago comidas tradicionales, nada sofisticadas; de vez en cuando miro recetas y las hago, pero no soy de las que brincan de emoción por descubrir nuevas ideas culinarias. Hago este post, porque he tenido que aguantar uno que otro comentario acerca de mi escaso gusto por cocinar, y seguramente existen mujeres como yo, que simplemente no nos apasiona. Por supuesto que he intentado mirar la cocina con otros ojos, y es así como logro cocinar más rico y sano, pero he descubierto que se nace con eso, que el gusto se trae en las venas y eso mismo hace que se impregnen los platillos de creatividad.

Reconozco que es todo un arte, admiro totalmente a las personas que hacen que mi paladar tenga un orgasmo de sabores. De verdad, disfruto la comida y mucho. Reconozco también que no tengo mal sazón, pero de eso a que mis comidas sean todo un manjar, pues no.

Mi marido lleva las de ganar

Gracias al cielo y a los ángeles que me acompañan, mi marido sabe cocinar y bien. A él sí le gusta, inventa sabores, lee recetas, las pone en práctica y de verdad tiene un sazón delicioso. Además de tener un paladar exquisito, también lo disfruta. Imagínense si a ninguno de los dos nos gustara, estaríamos en banca rota por tanta comida comprada 😛

Pues es así, no me siento mal por no gustarme la cocina, tampoco me siento la mejor ni la peor mamá, simplemente es así y san se acabó. Pero eso sí, puede sonar contradictorio, pero para mí es importante tener una cocina amplia, linda y llena de utensilios culinarios para poder explayarme y disfrutar cocinar mis huevos con jamón.

2 Comentarios

  1. coscoz80

    No podemos ser todxs iguales. Viva la diversidad!
    A mi me gustaba mucho cocinar, pero mucho y encontraba alegría compartir comida con la gente y que le gustase.
    Pero una vez que he sido mamá he empezado a agobiarme por falta de tiempo y lo de gustarme mucho se ha transformado en casi odio. Con el paso del tiempo y la mejora de sueño y tranquilidad he vuelto a cocinar con más gusto aunque muchas veces soy muy pasota. Me motiva cocinar aquello de comer sano y equilibrado.
    En conclusión, a mi tampoco me importaría tener un cocinero que cocine para mi. Que suerte con tu pareja!
    besos

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