El vínculo materno. Mamá, contigo estoy seguro

El otro día pensaba en cómo un ser tan pequeño puede generar tanto amor en los demás. Mi hijo es un ser muy amado por sus padres, sus abuelos, tíos, primos, etc. Es el primer nieto por ambos lados (ya se imaginaran) y por lo tanto, recibe un enorme cariño todos los días. Pero no hay, ni habrá, ningún amor comparado con el amor que recibe de su mamá.

Ese amor es totalmente único, es el que le genera confianza y estabilidad emocional. El vinculo madre-hijo se genera desde el vientre materno y se desarrolla durante las primeros meses del bebé a partir de diferentes estímulos de la madre, como el cuidado, el amor, las caricias, las palabras expresadas con amor, comprensión, entendimiento y límites. Todo eso le proporciona confort y seguridad. Ese vínculo suele extenderse a lo largo de la vida.

El vínculo madre-hijo. Mamá, contigo estoy seguro

En los primeros meses de vida de mi hijo traté de darle todo lo mejor de mí. Decidí ser mamá de tiempo completo para poder darle toda mi atención y cuidados. Creí importante generar un apego sano, madre-hijo, y que los dos comenzáramos a formar un equipo, una complicidad, que por supuesto, no se expresara con palabras, sino con miradas y sentimientos.

Realmente no estaba equivocada, porque la conexión que creamos desde el momento en que se enchufó a mi pecho, hasta ahora que camina, es maravillosa. Hemos generado una confianza mutua, me toma de la mano y sabe que no lo voy a soltar a menos que él lo decida, le doy la suficiente tranquilidad de saber que si me voy, regresaré, que si llora iré a su llamado y me aseguraré de calmarlo. Hemos generado una complicidad sana y bendita. Mateo es un ser pequeñito pero con grandes ánimos de seguir explorando el mundo, lo veo desenvuelto, sociable y amoroso. El contacto físico es fundamental para fortalecer su confianza y autoestima. Llenarlo de besos, abrazos, caricias, palabras de amor, es clave para su desarrollo sano.

Hay un gran trabajo detrás de su confianza, pero aún es un ser muy frágil, cualquier cosa lo puede perturbar, no es que yo pueda controlar todo su entorno, pero sí la manera en que él se dirigirá a mí para pedirme un consejo, o simplemente cuando necesite ser escuchado. Es un trabajo constante y de gran compromiso por parte de nosotros sus padres.

Por ahora sé que le transmito mucha seguridad, sé que cuando me extiende los brazos es porque me tiene confianza, sé que cuando me abraza, me acaricia el cuello y pega su mejilla contra la mía, es porque se sabe amado, y sé que él me ama porque cuando me mira, esboza una sonrisa que dice: Mamá, eres mi mundo entero.

Simplemente, extraordinario.

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