Reencontrandome con mi antigua yo

Voy a hacer una confesión. Hoy, después de 1 año, he aceptado completamente la maternidad. Lo que pasa es que hay un antes y un después de mí. Antes de convertirme en madre y ahora que lo soy. Es algo así como el día después del apocalipsis, o la claridad después de un día tempestuoso. La diferencia es que después de un día maravillosamente soleado, llegó la tormenta a arrasar con todo. Estoy tratando de recuperar todos los pedacitos que están regados por ahí, tratando de juntarse de nuevo después de que un gran tornado sacudió mi agenda social, profesional y mi descanso total. Fue como si, de inmediato naciera mi hijo, apretaran la tecla Ctrl X para borrar cualquier vestigio de la mujer que era. Suena exagerado pero cierto. Parece como si toda la vida he sido mamá, y apenas llevo un año.

Me quedé un rato mirando la nada, procesando lo que acabo de escribir.

Este año ha sido un torbellino de emociones, de altas y bajas. Un día estoy bien, y el otro me parezco a la novia de chuky. La paciencia es un amigo que conozco hace poco, y que paso a paso, se ha convertido en mi gran aliado en tiempos difíciles. Fue como si al convertirme en madre, dejara mi vida atrás, y únicamente viviera para atender a un bebé, estar en casa y atender al marido. Lentamente fui enterrando a esa mujer que amaba profundamente. Hasta dejé de lado algunas cosas que me encantaban, como el maquillaje, la lectura, los cafecitos por la tarde, y muchas cosas más. Vamos, ni al cine podía ir, además, el propio cansancio hace estragos en nuestra imagen y nuestra vida social. Claro que cuando hay un recién nacido en casa, hay que adaptar todo, y tener en claro que, al menos por unos meses, tenemos que estar 100{73103a2b229a4062553996070879afbe94645995a56da811b1425606b2d7d7f7} disponibles para él.  Tenemos que acoplar nuestro estilo de vida a nuestro nuevo entorno. De pronto pensaba, es que”así debe ser”, hay que acoplarse completamente a los tiempos y necesidades del nuevo ser, pero no tiene por qué ser así todo el tiempo. Cuando Mateo cumplió 6 meses, volví a retomar poco a poco mis gustos, mis comidas normales sin dietas de lactancia, (porque he de confesarles que mi hijo nació intolerante a la lactosa, y la dieta que me dieron para reducir sus cólicos fue la peor del mundo mundial), volví a esos pequeños cafecitos de sobre mesa que me daban un respiro. Sin embargo, aún el cansancio se apoderaba de mí. Cada vez que iba con la pediatra y le comentaba que mi hijo seguía sin dormir de corrido, me daba un nuevo menú para él, y según así dormiría toda la noche, pero nada de nada. Mi hijo seguía despertándose de dos a tres veces para que lo amamantara. No durmió de corrido sino hasta que cumplió un año exactamente, en el destete. Un año ininterrumpido sin dormir de corrido, a cualquiera convierte en la prima hermana del exorcista.

Ahora estoy muchísimo más descansada. Estoy poco a poco recuperando mis actividades anteriores a ser madre, porque no puedo dejar mi esencia atrás, no podría traicionarme así. Por eso, trato de salir, de despejar mi mente, de disponer de un poco de tiempo para mí. Cuando salgo con mi grupo de amigos, me desconecto de cualquier cosa que tenga que ver con la maternidad, y disfruto ese tiempo riendo, bailando, cantando; eso me relaja enormemente porque al volver a mi mundo de pañales, lo hago más relajada y eso se nota en mi entorno.

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Ahora, me doy cuenta que soy mejor persona, sé más cosas, también me gustan otras cosas, pienso diferente, tengo una perspectiva de vida más enfocada, y me pongo pequeñas metas día a día para no caer en la monotonía. Sin duda, me he transformado en una mejor versión de mí, pero lo mejor de todo, es que tengo un maravilloso y sano hijo que día a día me regala sonrisas y carcajadas. Él y yo, ya nos acoplamos a nuestros tiempos y nuestras rutinas, yo respeto las de él y él las mías.

Ahora, todo va fluyendo de manera armoniosa. Sigo teniendo días malos, como cualquier persona en este mundo, algunas veces aún quiero salir corriendo, pero sé que es parte de vivir esta experiencia, es parte del crecimiento como madre, y entre más lo acepto y lo dejo fluir, las aguas se tranquilizan.

Un consejo: no dejes de hacer las cosas que te gustan, llevara un tiempo volver a retomarlas, pero no dejes atrás la esencia que te inspira. Una mamá, no es sólo eso. Una mamá, es mujer, antes que todo.

3 Comentarios

  1. Paola

    Felicitaciones por ser una mama valiente, una mama que expresa abiertamente su sentir sobre la maternidad me declaro fan de ti y de todas las mamas que día día se esfuerzan por no perderse a si misma! Siento un gran alivio al leer tu escrito AHORA SE QUE SOY UNA MAMA NORMAL!!! Un abrazo grande

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    1. Mamá por siempre

      Muchas gracias por tu hermoso comentario!!! Mi principal objetivo, es que las manis sepamos que no estamos solas en esto. Todas somos unas grandiosas mamás. Gracias por leerme!

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